Un Adios de desesperanza, un temblor frio de las nubes, un silencio roto por la agonia susurrante de un grito. Una mirada ciega, una llamada ajena, simplemente un querer salir corriendo de la silla donde estaba de pie. El lugar donde los versos mueren, te dicen adios, donde los minutos cada vez corren más rapidos, donde los versos que nunca pudiste encontrar se encontraban bailando felices, incluso ese suicidio tan poetico hablaba de la vida como si la disfrutara, cinismo, simplemente palabras sueltas de una mente cautivadoramente loca, donde no quiero oportunidades, donde es el momento de eliminar pasiones, donde es momento de decir adios de verdad, y volver a ser esa inexistencia qeu quizás nunca existio pero que allí estaba por mentalidad humana, no quiero voces, regálenme silencio, regálenme sueño, regálenme un dormir para toda la vida y quizás se los agradezca.



